Trágico suceso

Y es que este blog estuvo a puntito de quedarse sin uno de sus más activos miembros y autor de post como éste que está leyendo. Aquí tiene el recorte del periódico regional que lo atestigua. Sobra decir que el redactor de dicho artículo no estuvo de cuerpo presente durante el suceso y que fueron los tan atentos socorristas los que tuvieron la delicadeza de mandarlo a la redacción para tapar la escasez de noticias que conlleva el periodo estival.

La historia es la siguiente:
Habíamos decidido ir a pasar una semana a las Rías Altas y no recuerdo bien si era el segundo o tercer día cuando convencí a los demás para ir a la playa de Pantín, famosa por ser parte del circuito del Campeonato Mundial de Surf. Había que aprovechar la ocasión, así que decidimos llevar la tabla de bodyboard.
Una vez en la playa, dejé mis cosas, cogí la tabla y salí disparado hacia la orilla. A escasos metros del agua recordé lo fría que estaba siempre el agua Atlántico y decidí lanzarme sin pensarlo. Lo hice.
Pasado un rato y después de haber mostrado mis habilidades con la tabla me vi, casi sin darme cuenta, a la deriva, luchando contra olas que bien podrían haber tumbado al mismísimo Titanic (una pena que se hundiera antes para poder demostrarlo) e intentando zafarme de una fortísima corriente que me conducía hacia unas afiladas rocas a escasos metros de donde me encontraba.
Estaba ya lejos de la playa, así que me incorporé no sin dificultad sobre la tabla hasta una altura que pudiera hacer sobresalir mi brazo en señal de auxilio de entre las montañas de agua que me rodeaban. En uno de esos intentos conseguí divisar la playa y en ella a alguno de los que pudieran ser mis amigos. Mientras me aferraba con el brazo derecho a la tabla para no perderla, agité enérgicamente el brazo izquierdo de un lado a otro pero, cuál fue mi sorpresa, cuando diviso a lo lejos que uno de ellos levanta su brazo saludándome para inmediatamente después darse la vuelta y seguir jugando a las palas. Fue entonces cuando lo tuve muy claro: si salía de esa, mi único objetivo en la vida sería joder a ese tipo como fuera.
Los minutos pasaban, la corriente me seguía arrastrando hacia las rocas y yo continuaba urdiendo mi plan para hundir en la miseria al que se había convertido en mi mayor enemigo. Me devolvió a la realidad el ruido de un motor. Supuse que alguien me había visto pedir auxilio y había avisado a los socorristas que, no se acercaron a nado como describe el artículo, sino en una zodiac con la que poder luchar contra la fuerza sin igual de aquella corriente de la que era preso.
Termino aquí mi relato, fatigado y roto por el trauma que me ha supuesto recordar aquel trágico suceso no sin antes confesarle, querido lector, que ya están bien trazados los detalles de mi plan.

Mi meme me mima

Tamaño total de los archivos de música en mi ordenador:
unos 16gb (pa chulo yo)

La cadena

No me acuerdo dónde ni cuándo leí que existía una iniciativa para compartir libros dejando uno “abandonado” en algún banco para que el que lo encontrara acabara leyendolo y volviera a dejarlo en cualquier otro lugar, pudiendo incluso compartir alguno de su biblioteca. Una bonita iniciativa aunque, por lo visto, en Gijón han empezado una nueva cadena.

Declaración de guerra

Estoy demasiado cabreado como para poder escribir algo coherente sobre esta noticia.
Me indigna observar como una industria de mierda, obsoleta, falta de imaginación y calidad pueda llegar a imponer un puto canon de corte mafioso.
Pienso apoyar el Manifiesto por la Defensa de la Cultura con todos los medios a mi alcance ¿quién se apunta?

Vaya timo

Mmm… me parece que no funciona muy bien la web esa.
vaya timo